básico, sencillo, bien diseñado

Shipwreck, Ivan Aivazovsky, 1854

Hay tareas que se tienen que hacer, y todo lo demás son payasadas. Dijo alguien. Alguien dijo. Nah, nadie dice nada. Me compré un coche pequeño, barato y que incluye todo el equipamiento, airbags, aire acondicionado, elevalunas… no sé, todas esas cosas. Puedo darle a un botón para que mantenga la velocidad y puedo darle a otro para que me desempañe la luneta delantera o trasera en tiempo record, se apaga en los semáforos y se enciende cuando piso el embrague. Los asientos traseros se pueden plegar para hacer un coche de dos plazas con un gran maletero. Me pareció perfecto, aún traumatizado por la muerte del golfo.

Es curioso que las reacciones entre el público hayan sido un poco rarunas. Entiendo que el coche es un extraño (para mí) pero real elemento de estatus, y no debería serlo. Un coche es una herramienta, en función de la necesidad se elige uno u otro, no va más allá (o no debería). Un coche es una decisión lógica, porque pierdes dinero desde que lo compras: por precisamente ese motivo deberíamos dedicarle exactamente el dinero que se ajuste a nuestras necesidades. No creo que tenga sentido pensar en un coche para viajes largos si hago uno al año (o ni eso), o un coche con mucho espacio de carga cuando nunca llevo nada ahí. Cuando necesite puntualmente otra cosa, la alquilaré o la pediré prestada y listo.

El estatus es una de esas cosas que nos influye a la hora de tomar decisiones estúpidas y que aumenta injustificadamente el poder y la fuerza de las marcas, no es una cosa tan simple como ser prágmático o no: no serlo pone poder en las manos que no debe en función de las estrategias de márketing.

No seamos tontetes.

sólo complicado

¿Y al final qué?

Pues más o menos nada.

El golf murió, a estas alturas debe estar convertido en chatarra en alguna parte. En algún sitio. Puedo decir muchas cosas sobre ello, pero ninguna exacta. Le han machacado, bien por ellos. Bien por ellos que no tenían ni puta idea de lo que estaban machacando.

En algún tiempo, espero que corto, me darán otro nuevo. Es una mierda de coche, pero anda. Como el otro. Pero con el otro viví cosas. Con este las viviré. Ya está, punto pelota. Todo dicho.

Las cosas
qué cosas.

Las cosas.
Todo bien por aquí.

Ningún problema, coño.
Te estoy diciendo que ningún problema.

Hoy he hecho una limpieza a fondo del dormitorio. En Ajalvir no hay mucho más que hacer si no tienes un coche con el que largarte a otra parte.

Todo es empezar despacio.

Limpiar me deprime, me deprime profundamente. Y, si me fuerzas, te diré que es algo incluso existencial. Porque sí. Y no te lo diré porque sí. Te lo diré de corazón. Mi Lenny ya no está. Qué cosas, la primera vez en ocho años que no tengo unas llaves de coche colgando de la puerta. Qué cosas guenas, ricas, existenciales, de buen vivir. Voy a por una cerveza y a ver si reviento, que es lo que da de sí lo que da de sí.

¿Por dónde iba?, por ninguna parte, seguramente. Limpiar te hace consciente de que el mundo se divide en dos tipos de gente. Yah. Eso lo he oído antes. Espera. Espera. No son coños o pollas, no señor. No son ricos o pobres, listos o tontos, occidentales o todos los demás, unos o ceros. No. No señor. Limpiar divide la humanidad en la gente que cree que la propia humanidad puede hacer cosas y gente que cree simplemente que la humanidad enmascara cosas. Oh yeah. Sí señor. Limpiar como si cambiara uno el mundo. Como si el ser humano pudiera hacer algo más allá que enmascarar las cosas. Limpiar el polvo para que el polvo esté ahí mañana. El esfuerzo: la disciplina: la voluntad.

Limpiar me deprime, me deprime profundamente. Es más sencillo escribir cuando sabes que no te está leyendo nadie. Todo bien por aquí, he dicho.

Toda esta mierda volverá mañana, ¿qué coño estoy haciendo?

Nada.

Entiendo que nada.

Todo es empezar despacio.

Todo es seguir despacio.

Todo es mantener las cosas despacio.

Mi cuarto brilla. Pero es mentira. En un tiempo corto volverá a ser mierda, mierda que existe, mierda que vive. Mierda que es. Yo sólo enmascaro.

Qué duro es, a veces, mantenerse en pie sobre tus propios pies. El resto del tiempo es sólo complicado.