No sé qué es, ni qué va a ser. Todo comenzó con una idea de Merayo acerca de unas fotos. Las hicimos en mi casa un viernes hasta arriba de cerveza, sin saber muy bien dónde íbamos con ello. Un tipo, unos cuchillos, vino...
La idea de ese tipo planteándose seriamente asesinar a alguien.
El proceso que le lleva a pensarlo. El camino de su cabeza, la violencia, el odio, la rabia, el aburrimiento.
La historia de su entrenamiento.
Esa fue la idea aquella tarde, darnos una vueltecica por la cabeza de nuestro tipo. Aprender algunas cosas, intentar darle sentido a otras, arrojar algo de luz a la cara. Compartir una charla con el tipo, unas risas, acercarnos, estrecharnos en sus neuronas, entender algo, darle sentido por un rato.