temporada XV

Hoy es un día especial. Hoy este museo cumple, de un modo raro, quince años.

De un modo raro porque, en realidad, no los cumple hasta el 26, pero si en algún momento decidí meter ahí ese par de entradas explicativas sería por algo. Vete tú a saber ahora.

Ahora bajo el encabezado pone temporada XV. Qué escalofríos.

Tengo que hacer memoria y no me fío mucho, pero si no me equivoco esta web nació como un proyecto en miarroba, después como un foro hecho en phpbb, después siguió como una web en b2/cafelog, pasando por una etapa en movable type para empezar poco más tarde con wordpress hasta hoy. Y no porque no hayan surgido alternativas. Pero es verdad que esto se ha convertido en algo tan grande que da mucha pereza mover las cosas. Hace mucho tiempo que me da pereza moverlas. No grande de estupendo, desde luego, grande de enorme, simplemente. Grande de no sé si hay algo de valor en todo esto, pero a estas alturas… a ver quién lo descubre. Yo desde luego no pienso hacerlo. Ahí dentro, ahí abajo, hay muchos espejos en los que no quiero mirarme. (pero tampoco quiero acabar con ello, por lo que voy mudando esa vieja base de datos de servidor en servidor).

Todo empezó como un gran agujero en la boca del estómago, como una piedra de sal en la laringe, currando en Konecta, viviendo con Lorelay, sintiendo que me estaba perdiendo en intentar mantenerme vivo. En pagar lo necesario. La carne y el pescado, ese tipo de cosas. La luz, la convivencia en pareja. Me lo estaba perdiendo todo, aunque de un modo idiota. No sé cómo puedes perderte lo que no está a tu alcance. Y de ahí vino, claro, perdiendo.org.

Perder. Esa es la primera entrada, aunque puesta después. Después de todo eso he ganado mucho, pero en sentidos que no esperaba. La vida era otra cosa. Empiezas como un tipo que quiere comerse el pastel entero y, después de un tiempo, comprendes que no hay pastel. No hay pastel disponible, claro. Pastel hay. Todo empezó como un gran agujero en el estómago, ya digo, como una falta de. Una necesidad de algo más grande (¿más pequeño, distinto?). Como algo diferente.

Quince años y me siento raro. Porque cuando me preguntan si estoy orgulloso o si he perdido el tiempo no sé muy bien qué decir. ¿Podía haber hecho más en todo este tiempo? Podía haber hecho más en todo este tiempo. ¿Me siento abatido por algo, roto por algo, lamento algo? Pues… es complicado.

Lo lamento todo, y me alegro de todo al mismo tiempo. Es una idiotez en ese sentido. Te has hecho un poco más viejo, y te has dado cuenta de que lo que funciona en los sueños lúcidos quizá no funcione en la vida. ¿Podía haber sido más cosas? Pues supongo, pero… ¿a dónde me habría llevado todo eso?

No tengo ni la más remota idea. Tanta gente por el camino, rota y estropeada porque no les cuidé lo más mínimo… ¿qué significan?, ¿qué pueden significar? Mi padre…

Joder, mi padre.

El tipo que tuvo valores como genes, que no reaccionaban al ambiente. Eran honorables, inmutables. Ser honrado es una cosa fenomenal, aunque te lleve a la tumba. Es curioso que de lo único que realmente me arrepiento es de lo irreversible. De la muerte. Y no porque hubiera cambiado algo con él, le dije lo que tenía que decirle en el bar al lado de casa. Y lo reafirmé cuando me llevé sus cenizas de bar en bar. No sé, no significa nada. Sólo significa para mí. Después esas mismas cenizas las repartimos por un campo en el que se sentía a gusto de crío, como si eso significara algo. Supongo que para nosotros lo hizo. Supongo que eso es más que suficiente, pero desde luego no lo tengo claro.

Todo empezó como un gran agujero en la boca del estómago, y en cierto modo así sigue. Mucho más controlado, pero el agujero sigue. El sentido de las cosas. Sobre lo absurdo de la vida siempre me acuerdo de uno de los pocos fragmentos que conservamos de Anaximandro:

A partir de donde hay generación para las cosas, hacia allí también se produce la destrucción, según la necesidad; en efecto, pagan la culpa unas a otras y la reparación de la injusticia, de acuerdo con el ordenamiento del tiempo.

Anaximandro y sus cosas sobre que lo que es no es más que una fluctuación del vacío, de lo que no es. La reparación de la injusticia de ser, o algo así. No sé griego, no puedo ir a las fuentes, pero quiero pensar que es así. Todo empezó como un gran agujero en el estómago, que contenía todo lo que se puede contener.

Aquí dentro hay un montón de fotos y un montón de historias: un montón de años. Tienen el valor que tienen, que es ninguno según el caso. Según quién lo mire y en qué contexto. La cerveza me consoló, la cerveza me destruyó, la cerveza me convirtió en lo que soy hoy, la cerveza que era el escape y el destino. La cerveza era una invitada, lo importante era escapar de mi cabeza, callar la piedra de sal, ahogar el estómago.

Y ahora… todo es quizá más tranquilo. Ya no estoy tan inquieto de ese modo. Y eso es bueno. Por más que le intento encontrar un lado malo, no puedo. He perdido mucho por el camino, pero también he encontrado un par de cosas.

Después de mucho tiempo he comprendido que ser una mierda es lo único que te espera. Todos somos una mierda.

Pero está en tu mano ser la mierda que más te gusta.

Bienvenidos a la temporada quince del museo. No prometo nada, porque no tengo ni idea de nada. Pero seguiré estando por aquí.

Gracias a todos por seguir también ahí. No tengo nada que ofrecer, pero todo lo que tengo lo ofrezco sin reservas.

Y tratadlo con cariño, esa nada es todo lo que tengo.

Y todo lo que quiero. Cuando no lo quiero lo voy cambiando.

A veces, cuando miras atrás, te saludas asintiendo. Ves al tipo asintiéndote al mismo tiempo. Hay al menos un par de verdades que seguimos compartiendo.


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Brindemos por otros quince años de gestos de papel. Y por los que quieran venir después.

Empiezo a entrever las cosas que juré no recordar. La puerta abre por casualidad.

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