EVE paga.

eve paga

Hace medio año un grupo de nuevos jugadores, recién salidos de una academia, decidió que sería interesante probar el infiltrarse en una corporación de otra gente, conseguir información sobre sus movimientos y fulminarles una Orca, que es un mostrenco de gran capacidad de carga, resistencia y, claro, precio. Y lo hicieron, intervinieron sus comunicaciones mediante el espía, prepararon el plan y lo llevaron a cabo.

Seis meses después esa corporación encontró la entrada a un agujero de gusano temporal que lleva al sistema donde viven nuestros tipos, y montaron un plan de venganza. Afortunadamente los tipos conocen a gente que conoce a gente y pudieron montar una operación de defensa, y al final salieron bien parados.

EVE paga. No importa lo que hagas, todo tiene su consecuencia allí dentro. La profundidad a la que se tejen las relaciones en la maraña social que constituye el juego puede ser agotador y casi inexplicable para los nuevos jugadores. Puedes crearte un nuevo personaje, pero no cambiar tu voz (TS, Mumble) o tu forma de escribir.

En realidad no es un juego, es una afición. No vas allí a buscar algo que como un producto se te dé (la sensación de victoria, el reto de subir un nivel, etc), algo que exiges y recibes, sino que entras a ver lo que sucede, quién hace qué y cómo te afecta, y eso será lo que configure tu juego del día. No entro regularmente desde abril, hace ya un buen rato, y no he encontrado otro que funcione del mismo modo.

El problema es que a los juegos se les ven las cuerdas en lo que respecta a la intención de mantenerte dentro. EVE no se preocupa por eso (lo que ha hecho que no siempre le haya ido bien). Nadie te va a hacer zalamerías allí dentro, no vas a ser el héroe que va a salvar al universo (aunque creo que el último tutorial ya incluye algo de esa narrativa, pero al pobre novato la gloria le va a durar hasta que lo termine y salga fuera), nadie te va a dar tu juego cuándo y dónde tú quieras. Aquí las cosas pasan sin pensar en ti.

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El escritorio de mi portátil con CrunchBang plus plus (#!++)

Hace unos meses me compre un portátil malucho que estaba muy barato en pc componentes, le instalé ubuntu (creo recordar) y la wifi se desconectaba constantemente, así que volví a juindows. Lo quería sólo para escribir, y prefería tener cero problemas en el día a día.

Pero claro. El mono. Encontré la solución en GitHub. Compilé ghostwriter para poder utilizarlo. No lo había hecho nunca (creo), las instrucciones están en el readme.md del código fuente. Solucioné lo de la tecla idiota del cursor arriba cortesía de Lenovo. Instalé opera, que no sé por qué ultimamente es el único navegador que utilizo. Por algo me gusta. Repasé la primera parte de la novela, va bien. Pensé que iba a salir despavorido, pero no. Es posible que al final salga bien, me queda un mes y medio para pulirla. Todo va así de quebradizo, pero empiezo a acostumbrarme.

Por fin en debian. Es una cuestión de matiz, pero quizá no tanto. Todo refracta.

ramona2

Partiendo de Underscores ya tengo listo el avance del nuevo tema, que es más o menos lo mismo con un par de cambios estéticos y la letra roboto como fuente.

Underscores es un poco… angustioso al inicio. No hay nada.

Pero rápidamente la simplicidad es un valor cuando encuentras todo a mano. Evidentemente es muy fácil de configurar para algo tan sencillo como lo que yo tenía en mente, pero si hubiera buscado algo más complejo tampoco hubiera tenido mucho misterio al no tener que enfrentarte con carretillas de código que no tienes ni idea de para qué sirve.

También está listo ramona2_mobile, que rompe y alinea el juego de los márgenes para una mejor visualización en móviles y tabletas.

En ambos me falta el menú desplegable, pero como no tengo muy claro qué poner de momento me gusta ver el blog tan sencillo.

Pensé que el viejo toolbox de ramona1 era el culpable de algún modo del error al intentar activar la escritura en markdown de jetpack… pero nop.